domingo, 22 de diciembre de 2013

Nos despertamos un día en una cama ardiendo
y desde entonces volvieron los martes
volvieron las huidas
volvió el quiero sin te
y el ya no te espero con ganas.

Empezó a darnos igual ser espacio
que ocupar espacio.

Yo dejé de mirarte y tú dejaste de verme,
dejé de pensarte y pasé a preguntarte

por qué

y por qué no

por qué ahora

y por qué tú

Todo esto que antes eran mis pies trepando por tu cintura
ahora es una cuenta atrás,
cinco suspiros
cuatro reproches
tres roces
dos intentos de alcanzarte
un golpe en la puerta

El llanto cae por la escalera y al llegar al primer piso pierde el sentido
a ver quien le dice ahora a la linea de mi espalda que ya no hay caricias que valgan la pena
o que la pena no vale lo que yo pensaba

Hoy me he preguntado si te quiero o si te necesito
si te necesito más que te quiero
y la respuesta siempre es no

siempre, siempre es no
no a qué
sólo no.

Las horas que se colaban por las ranuras de sus mejillas han desparecido.
Las he perdido, ya no son mías
y creo que me da igual.
































lunes, 28 de octubre de 2013

Canciones violentas para las fiestas de los martes

Querida Marina,
Hace días que, cuando abro los ojos en la cama por las mañanas, creo ver los mechones de tu pelo oscuro esparcidos por la almohada. Y todas y cada una de las veces, he pasado la mano con cuidado, esperando sentir la suavidad que hace un par de meses sabía a rutina. No te echo de menos, sé que eres una chica independiente, que no debe cargar con sentimientos tan pesados como los que me golpeaban el pecho al verte saltar por la habitación al ritmo de cualquier canción bailable. Nunca fui muy fanático de los imposible, por eso cuando me dijiste que de ninguna manera podrías seguir a mi lado, te di por imposible y te dejé ir. No me arrepiento, seguro que eres feliz ahora. Yo no, ciertamente. Ahora que no estas todas esas pequeñas cosas que antes no tenían importancia ahora resulta que si que la tienen. No como suficientes verduras, tengo que ir en bicicleta al trabajo, cuando llueve las gafas se me llenan de pequeñas gotitas y no veo nada, el horno calienta demasiado o no calienta nada, según el día. También según el día recuerdo o no regar las plantas que dejaste bajo mi cuidado. Ya han muerto dos, la tercera parece resignada. Aunque, claro, no soy un experto en plantas. Tampoco soy un experto en muchas cosas. Cuando desapareciste se fueron también muchos de mis talentos, por ejemplo, ya no se me da bien no hacer ruido por las mañanas para no despertarte, ahora hago tanto ruido que oigo a los vecinos lanzarme improperios, tampoco hago bien el café, siempre tiro la mitad; las tostadas se me queman como siempre, eso no ha cambiado. Mis amigos no me preguntan por ti, supongo que porque saben que no sé nada de ti. No sé si te has ido al extranjero como querías, solo espero que tu no tengas esta sensación en el estómago que tengo yo, que se encarga cada día de recordarme que te dejé pasar, a ti, al amor de mi vida, y que ahora estarás con alguien más, que no será el amor de tu vida, pero que te hará más feliz delo que te hacía yo. Cuando pienso mucho en ello tengo ganas de vomitar. Al principio me daba vértigo no verte cada mañana, ahora no verte me va a matar.

Yo escribía para decirte que te quiero, pero me he perdido en banalidades, y mi mensaje no ha quedado nada claro.

Espero que aún sepas entenderme.





Tropecé y caí en abril.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Carta a lo que tu llamas pena y yo llamo cuento.

Me obligó a soltar el paquete de pasta que abrazaba en medio del supermercado, con expresión lastimera, de la misma marca que el que cocinamos nosotros el mes pasado.

Llevaba su abrigo puesto, aquel azul que se olvidó en mi casa y que tampoco le gustaba tanto. Cuando metía las manos en los bolsillos podía juguetear con su mechero, igual que hacía él.

Me escondía en su capucha y la gente me miraba.

Tenía cara de corazón perdido.

Él hizo que me quitase la prenda y la tiró sobre la acera, y allí se quedó su olor.

Hizo que me metiese en la bañera, y me obligó a estar a remojo un par de horas, hasta que el agua se enfrío y yo empecé a tiritar. Vino y me sequé, me puse ese pijama tan feo y me senté en el sofá. A esperar, como de costumbre.

Él me levantó y me llevó a la cocina. Me obligó a sacar ingredientes de la nevera, y a calentar el aceite en la sartén. Puso música en la radio. Se movía por la cocina como si el mundo mereciese la pena. Yo solo miraba y sin entender nada cortaba cebolla en una tabla.

Tenía los ojos secos, no podía llorar. Toda la casa empezó a oler bien.

Sonaban canciones bonitas, él no me miraba preocupado, como los demás, solo sonreía y agarraba mis muñecas para obligarme a bailar sobre las baldosas blancas y algo sucias, como todo.

Mientras las sartenes hacían lo suyo corrió a mi cuarto. Yo me senté en una de las sillas duras de la cocina y miraba el marco de la puerta, esperando su regreso.

Esperando, de nuevo.

Llegó con ropa, con fotos, con discos, con folios escritos, con restos de comida basura y un par de cartas tristes. Yo pensaba, parecían mejores hace unos días, mientras él los metía en una bolsa y le hacía un nudo. No intenté detenerle, todo me daba un poco igual.

Mientras el bajaba la bolsa al contenedor, yo me deslicé de la silla al suelo y me quedé allí quieta.

Cuando subió no intento levantarme, solo me miró y sirvió la comida en platos. Se sentó y habló por primera vez, con pasta en la boca.

"Solo necesitas un nuevo perfume y dejar de entreabrir la boca esperando un beso."


viernes, 20 de septiembre de 2013

Lo que deberías hacer es comerte un chicle y bailar más

Bonita la sábana arrugada en esa esquina y bonitos sus pies haciendo esfuerzos por encontrarla y triunfante, taparse la cara para no mirarme nunca más.
Bonita ella cuando no me mira,
cuando se ríe con las manos sobre los ojos.

Qué oportuno el viento que sopla cuando espera, sentada, a que llegue yo sin flores.
Sin flores.
Sin ganas.
Sin miedo.
Lleno de ternura
vacío de amor.

Y antes de que preguntes yo he respondido tres veces,
antes de que agarres con fuerza el bajo de tu vestido
yo ya he intentado sentir tus mejillas, esperando sentirte huir
y no dejo de mirar al suelo que nos acogería con gusto
de no ser porque ni el placer es mío
ni tu estas encanta de haberme conocido.



 




jueves, 5 de septiembre de 2013

Las mujeres que saben hacen como que no.

Está ahí, tumbada con la cabeza sobre el reposabrazos del sofá, con el pelo esparcido en mechones por el tapizado de hortensias rosas que tanto odiamos, y los ojos cerrados, murmurando en frases cortas, intentando recordar los últimos versos de algún poeta muerto que le hace más feliz que yo ahora mismo. Sus pensamientos vuelan, siento sus ideas salir de su cabeza, arremetiendo contra la mía. Los recuerdos se instalan en sus labios y sin abrir los ojos comienza a hablar. Yo, que ya no contemplo la perpendicular de sus piernas a lo largo del sillón, que hago café en la cocina, abriendo la lata que nos regaló su madre el verano pasado cuando fuimos a visitarla, enciendo una cerilla para luego acercarla al gas y que la llama demasiado alta me sople aire caliente en la cara. La oigo hablar mientras busco una cuchara limpia en el cajón de la cubertería, y me preparo para escuchar de nuevo la historia que un día me rompió el corazón pero que ya no entiendo. Me rindo al tintineo de sus palabras bien pronunciadas y esas frases mal ordenadas, la escucho hablar bajito de como el mundo la hizo suya sin mi permiso, de sus ensoñaciones, en las que camina sin camino y todo es tan blanco que ve su piel sucia, tanto que tiene miedo de moverse y estropear el equilibrio de la linea de meta. Dice que cuando despierta vuelve a estar al principio, que yo soy el principio, el disparo al cielo, la salida. Que la bombilla le da calor y que quiere vivir en el sur.

Se mira los dedos y no calla, habla, de que hubo un tiempo en el que le servían para atrapar palomas, y yo ya sé que esta parte es mentira, que le dan miedo los pájaros y me hace cerrar la ventana cada vez que oye alguno cantar, pero no se lo digo, solo le llevo el café.

Murmura que las mañanas no son como antes, que ya no pasea de madrugada y ya no ve amanecer entre los edificios o sobre las terrazas de alguno de los que ella llama personajes importantes de la historia que le cuenta el cableado del que quiere colgarse.

La siento lejos mientras sorbe el café, y sé que hace tiempo que no está, y estoy cansado de tirar de su cuerda hacia mi, estoy cansado de acercar su cintura a la mía, cuando sé que su cabeza no me siente.

Pero sigo escuchando como intenta partirme el corazón. Como aquella primera vez.


                             

Oda a lo que sea, pero que suene bonito.



viernes, 23 de agosto de 2013

Puedo decirlo un millón de veces más en distintos idiomas si quieres oirlo

Que se quiten
todas las luces de la tarde
los suelos mojados
los silencios que gritan
y la pintura desconchada de esa pared que ha recibido todos nuestros golpes de suerte
acogido nuestras ganas
observado las caricias trampa
que te hacían caer
en los circulos que mis dedos
se empeñaban en dibujar
girando sobre las sábanas
que no son mi cama
ni la tuya
ni la nuestra.

Que se quite mi boca
respirando fuerte
porque ha olvidado como saben los vértices de la tuya.

Que se quiten
para saludar al aire que entra en mis pulmones
y recibir como merecen estos quiebros en los suspiros.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Qué vivan las personas que no saben serlo o que lo son demasiado.

Cerraba los ojos y sentía su mirada atravesar su cuerpo encogido en el asiento. Echaba la cabeza hacia atrás y en el cielo distinguía el recuerdo de los días color naranja en los que lo único importante había sido conocer el número de veces que debía saltar para bajar las escaleras del portal sin tropezar, el número de vueltas que debía dar para que su rostro se girase en su dirección y las yemas de sus dedos rozases los volantes del vestido, y como en otro mundo, en otra ciudad, en otra habitación, los párpados caían y solo cabía sentir. Acostumbrada al frío de las baldosas amarillas salia del camino y aparecía sobre su suelo de madera, tarareando canciones bonitas que no conocía del todo. Miraba sus pies descalzos y con la mano sobre el vientre, cogía aire y sentía su aliento caliente, cerca.
Temblaba por dentro y sus huesos parecían las ramas de los árboles en otoño, y se movía como mecida por el viento, siguiendo su corriente, frenando sus ganas de hundirse en los desniveles de sus mejillas, en esos barrancos suavizados por los que podía haberse tirado tras uno de los besos que sabían a mañana. De su mano era ganas de correr, era laberintos de voces, era colección de mariposas y mechones castaños desperdigados por la alfombra, por el sofá, por la almohada, sobre su hombro.

La felicidad titila por su ausencia,
titilan de pena
juntos
y no se les nota.



-A gritos-







viernes, 2 de agosto de 2013

miércoles, 24 de julio de 2013

Querida niña, llevas razón al decir que el mundo no termina en esta habitación.

Me quedo dormida en medio de una carcajada que te pertenece, y no sé si me despierto en el mundo que me vio romper en mil pedazos. No es posible que ahora pasee por esos caminos por los que antes huí. Este cielo que no llora no puede ser el mismo que, como sordo, ignoraba mis medias palabras.

¿Dónde está la fuerza sobrenatural que entierra las preguntas que nadie quiere oir? Por qué, por qué, por qué.

Ahora creo en el sitio indicado, busco el sitio indicado.

Me hago un hueco en tu espalda,
apoyo los codos entre tus sábanas,
presiono tu barbilla,
fuerzo tus hoyuelos.

Seguramente llevas razón al decir que hay un punto de inflexión entre tu sostenerme y mi quererte.

Y la habitación de al lado esta vacía. Acerco las manos temblorosas a tu pelo, lo acaricio y espero. Siento tu corazón bombeando en tu cuello, en tus brazos, en tus dedos.

Te alejas y te veo entonces, como debería haberte visto cuando el sol estaba a tu espalda y tus ojos brillaban menos, cuando tus palabras cortaban el aire, cuando ocupabas todo mi pecho y no había pensamientos que no llevasen tu nombre.

Te veo ahora, que hay silencio, y luz como de mil bombillas me obliga a cruzar las piernas y respirar mientras paseas de un lado a otro del cuarto.

Si cierro los ojos sigues en mis párpados, caminando y girando en tonos rojos,
esperando el grito que te haga parar y girar de golpe hacia mi,
para poder mirarme
como yo te miro.

Nuestra habitación está vacía, tu no eres capaz de mirarme y yo no soy capaz de gritar, ni de dejar de mirar.

Mido el espacio entre tu mundo y el mío en las caricias que se pierden cada vez que alargo el brazo para recordarte que no estoy aquí, pero que quizás, quizás, quizás.

Que quizás, quizás, quizás
lo esté más que nadie y más que nunca.






domingo, 7 de julio de 2013

Grito muy alto que fui yo quien descubrió esa linea en tu espalda.

He salido a la calle a buscarme
he recorrido todos los lugares de los que hablabas antes de conocerme
cuando yo no estaba ahí para querer escucharte

He caminado por esos puentes
que te salvaron la vida
y te acercaron a la mía.

He derramado pena en las carreteras
que ya no vibran al sentir tus pies
pero que te echan en falta.

He bajado la vista en las habitaciones que compartimos
y la he alzado
al notar mi ausencia.

He sentido tu dolor como mío
he visto la tormenta llegar
y caer sobre ti
mientras yo interpretaba el papel de la calma
que me viene grande.

Si la música en tu cabeza desaparece
y la claridad vuelve a tus ojos
recuerda que yo fui la única
que salió a buscarse
y te encontró esperando.








martes, 18 de junio de 2013

Puedo enseñarte mis normas haciendo girar este vestido, si quieres.

Y si hago de tus clavículas mi precipicio y me lanzo al vacío de tu pecho, esperando encontrar lo que llena el mío. Y si en la caída solo encuentro nombres, y ojos, y caricias de otras manos, que no te recuerdan a las mías. Y si en el borde me agarro, rogando un recuerdo, haciendo esperar al olvido, intentando que se desvanezca antes de que lo haga yo. Y si te ruego que recorras tu la distancia, que salves lo insalvable, y si no sé hacia donde caminar para encontrar algo de ti que me suene conocido.

La venda sobre mis ojos huele a ti, imagínate lo bonita que parezco con ella, lo bonitas que suenan tus palabras con ella.

Le vi llorar,
y en ese momento,
lo único que me apetecía
en el mundo 
era besar la sal 
de sus mejillas.






martes, 11 de junio de 2013

El problema es que yo te he llenado, tú me has llenado. Estamos llenos de ti y de mi.
Y cuando te grito que odio todo de ti, que detesto cada parte de tu cuerpo, que no soporto como golpeas la mesa con los dedos como si supieses tocar el piano y sintieses la necesidad de hacerlo a cada  minuto, tú me gritas que no, que jamás golpeas los dedos en la mesa, y señalas mi mano, para indicarme que ese gesto es solo mio. Rompo a llorar, porque romperse es la manera más triste de enseñarte mi dolor, y me doy cuenta de que soy tan tú, y tú eres tan yo, que no puedo evitar odiarte como me quiero a mi.

El problema es que yo sé demasiado sobre hacer luz en tus ojos, si me dejas tú mano
la cojo entre las mías
separo el dedo índice
escondo los demás
y recorro con él el borde de tus labios
primero

la curva de tu barbilla
los hoyuelos en tus mejillas.
Recorro el borde de mis labios
segundo

los huecos bajo mis ojos
el contorno de mi orejas
la línea de mis clavículas
tercero.

Abandono tu mano en tu rodilla
cuarto

me levanto y me abandono a mi
me dejo allí, donde no quiero estar
y volveré a buscarme
cuando empiece a echarme de menos
quinto.





Vi tu foto colgada en la parte de atrás de mi puerta.
No te di mi corazón.
Nadie vive allí.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Ofensa a la primavera por desfallecer demasiado pronto.

Hay dos niños en un parque. Ella le empuja a él entre los arbustos y le obliga a atravesarlos mientras se ríe muy fuerte. Él, obediente, pasa entre las ramas, oponiendo mínima resistencia. No pregunta por qué, ni la mira desconcertado. Entonces a mi, que no tengo ni idea de nada y que observo desde la acera de enfrente, no se me ocurre pensar que tal vez no haya ningún por que, ni ningún motivo, ni ninguna razón que ella pueda darle a ese gesto tan simple, de poner la mano sobre su espalda y presionar para empujarle hacia adelante.
Entonces yo, imagino que esos dos niños somos nosotros.
Y que esa es mi mano, presionando tu espalda.
Y que tú te giras y soltando una carcajada dices que no, que no pasas.

Ahora sí hay un por que, de esos que se te enredan en el pelo cuando intentas separarlo en mechones con los dedos. Y yo, que conocía ese por que antes de que se formase en tu cabeza, no puedo hacer otra cosa que no sea levantar la mano de tu espalda, frotarme los ojos con los puños cerrados, y sonreirte con toda la pena del mundo reunida en mis mejillas.

Puedo tener todo lo que quieras
puedo tener todo lo que crees que te he dado
y puedo tener todo lo que no me has pedido.

Y sin embargo no puedo evitar cerrar los ojos cuando atardece, como si fueran mis párpados los que se mereciesen los últimos rallos de luz y no yo.
Como si en lugar de los últimos mereciese los principios.
Como si en lugar de principios hubiese relojes parados, camisas mal planchadas y olvidos de llaves.

El camino a través de los arbustos se resume en despertar y ver que el lugar que había querido regalarte ya no está. Como cuando los suspiros dejan de tener dueño, o los ojos dejan de buscar.

Hay ciudades abandonadas más llenas que yo de ti.

Y cómo voy a entender lo que quieres decir
si lo auténtico para mi es dejar de querer a ratos.
odiar un día de cada dos.
echar de menos y no buscar.
envidiar tu forma de moverte.
pedir a gritos una sonrisa
y luego hacer llorar.

Me invento este desastre, te lo regalo, y antes de que explote lo has hecho desaparecer.
Y eso es terrible.

¿Ves todas esas ventanas? Te tiraría por cualquiera de ellas y lloraría después.
Quien dice ventanas dice rotos.
Y quien habla de rotos habla de costuras.

Te prometería un cielo
Un cielo lluvioso

Y aún así, si te pido aire para respirar
me quitas el aliento.
Y eso es terrible.

domingo, 19 de mayo de 2013

Os miro y no me reconozco

Subo los peldaños corriendo
pierdo la cuenta
bajo
vuelvo a subir
te veo al final de la escalera
bajo
bajas

Corro
corres

Las nubes no esconden lo suficiente, pero te prometo que todo este miedo que ves no es mío.
Cuento veinte segundos
como veinte peldaños
como veinte días en silencio.
No explico para que entiendas y no entiendes 
y dejo de verte cuando estas
peleas con las nubes por la atención de mis ojos
y te ganan
y me ganan

Eres el adiós más bonito que jamás ha decorado mi portal. 
Que jamás ha bajado mis escaleras
que jamás ha corrido por mi calle.

"Yeah, in a romantic way."








sábado, 4 de mayo de 2013

Qué hace un sitio como este en una chica como tú.

Acaricio el perfil de mis orejas y, como si de un silbido se tratase, apareces y recorres con la yema de uno de tus dedos el arco de mi mandíbula. De una sacudida me deshago de lo que tu llamas caricia y abro la ventana para dejar salir el humo que dejas escapar por la boca.
Drogada de luz y extasiada de pena, murmuras.

Hay fotos colgadas de lugares que no conoces y un reloj que no da la hora pero que señala el momento más bonito del día en mi habitación. Y qué estupidez, si el momento más bonito no es otro que este, cuando la luz rompe las cortinas y marca el lugar en el que tus manos dejaron de ser tus manos y mis rodillas temblaron. Tanto, que hicieron sentir envidia a las ramas desnudas de los árboles en otoño. Hay flores de plástico en la mesilla de noche. Hay libros sin terminar apilados en el suelo, sujetando la pared. Hay vinilos rotos que cortan sin tocarlos.


Puedes mirarme.
Nunca he sido mía,
pero ahora puedo jurar
que soy más tuya que de nadie.
Puedes ver como me muevo y decirme
si has visto alguna vez
una forma de girar
que se parezca a esta.




(¡Gelsominaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!)
(¡Zampanooooooooooooooo!)

domingo, 21 de abril de 2013

Te estoy ganando a la carrera que no es.

Conozco formas de llamar
una atención que no quiero
y que luego echo
de la cama de un empujón
o a patadas.

Porque dicen que es fácil
salir de una habitación
en la que ya no te recuerdan.
Pero cómo de fácil es salir
de una cama
en la que nunca te han pensado.
Cómo de fácil es salir
de una cama
en la que nunca has entrado.

Puedo hacer como que no soy feliz
y triste al mismo tiempo.
Puedo hacer como que no sé
consolarte y consolarme.

"A perder se aprende" susurra
y a ser buena también
y a fumar.
Tengo miedo de estar ganando
a la carrera que no es.

Ahora aguanto
como suele decirse
espero
a que deje de llover
para salir a buscarte.

Si no llueve
dirías
si el sol no podría ser más
dirías
ni yo podría ser más.

Y no entiendes
que no es fuera donde llueve
sino aquí
donde tu no quieres ver
o donde no puedes
o donde no te dejo
y quiero dejarte.




I am just a shot, then we can die.


sábado, 6 de abril de 2013

Hay finales que consiguen ser más valiosos que los principios.
Hay formas de ser horizontal que te gustarían más que cualquier amanecer en mi puerta.




"En algún momento entres las tres y las cuatro y media del 21 de marzo del año pasado, alguien decidió buscar un motivo.
Y con ese concepto tan general, que muchos calificarían de absurdo, salió al mundo con la intención de encontrar a la personificación del mismo.
En su camino escuchó las risas de aquellos que no querían comprender, las preguntas de los curiosos y los aplausos y abucheos de los que entendieron mal.
Cuando regresó, a las cuatro y veintinueve minutos, la encontró sentada con los codos apoyados sobre la mesa de la cocina. 
Treinta segundos tardó en recorrer la distancia entre la ignorancia y el saber, y otros treinta en acaricira a su motivo.
Porque a veces el amor es como las gafas de ver, y no lo encontramos ni aunque nos sentemos encima."

lunes, 1 de abril de 2013

Ven, acércate. He venido a explicarte por que no atardece en mi cuarto.

Debería entender, que si no muero al verte morir, no es porque haya algo que esté mal dentro de mi cabeza, sino que mi cuerpo ha decidido no buscarte, y mi alma no pensarte.

Y si no siento dolor al verte tropezar, no es porque haya olvidado como suena tu risa, sino que ya no me importa que rías o llores.

Había una linea que trazaba el límite entre la coherencia y la locura.
La locura hoy se queda corta.
Y la coherencia ni es recuerdo.






Cuando el 
Espíritu
Se desvanece
Aparece
La 
Forma

-Bukowski

miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Qué dices que pasa si el mounstro de la cama y yo somos la misma persona? Ah, que se dice monstruo.

Los enamorados chillan
y ríen muy fuerte
porque están sordos de amor
y ciegos de locura.

Los enamorados caen lento.

Los enamorados lloran
bailan sin zapatos
olvidan como llover
olvidan diluviar.

Los enamorados nacen sin jueves
no saben doler
no saben clavar sonrisas
ni encender cigarros con velas.

Los enamorados se arrodillan juntos
y gatean por el suelo
sin que nadie les pregunte
sin rasparse las rodillas.
(Ni rozarse los muslos)

Los enamorados dudan
y las dudas comen
comen recuerdos
recuerdan susurros.
(Y olvidan rápido)
         
Cada vez que te recuerdo estropeando el suelo con tus pasos, contaminando el aire que me dala vida todas las madrugadas, golpeando el muro al que has encandilado con las variaciones de tu voz, cada vez que te recuerdo un centimetro de mi piel grita que te odia, y el resto susurra que necesita sentir tus manos una vez más, una vez más sólo. Y ese "sólo" no acaba nunca, y en la sucesión de los días vuelves para retenerme en un bucle que nunca descansa, que me despeina y no me deja bajar. Y en la sucesión de los días desapareces, para explicarme con tu espacio vacío que la abstinencia tiene consecuencias.

Pero te echo de más cuando me pides de menos, y te deseo de menos cuándo me pides de más.



I left my love in San Francisco
That's okay, I was bored anyway.
I left my love in San Francisco
That's okay, I was born in LA.

lunes, 4 de marzo de 2013

Házmelo quitar.

Titubeo. 
Me rozas y titubeo. 
Me ruegas y titubeo.
Me rozas, me ruegas, me rondas
y titubeo.
Me dices ven y digo no.
Amenazas con cosquillas
y me asusto de verdad.

Porque tu piel tiene secretos
que no quiero conocer.
Tus ojos mienten tan bien
que cuando sonríen es un gusto.

Que cuando sonrío es un gusto.

Que cuando despiertes todo irá bien. Dejaré de pasear por las noches por tu cuarto, que sé que te cansa. Abandonaré tus párpados, que no son mi sitio. Y giraré solo en mi salón, que el tuyo está abarrotado. 

Hoy es luz. Mañana es tormenta.
Adiós tormenta. 




domingo, 24 de febrero de 2013

No te preocupe llegar tarde,
que no te preocupe dónde vas a ir.
No te preocupes
porque todo lo que tienes que hacer es subir,
nada más subir.

No tienes que ir a ver a nadie, 
nadie tiene que venir a verte a ti,
no necesitas que te hable,
necesitas estar justo aquí, 
tienes que subir.

No tienes que estar asustada,
no debes tener ningún miedo de mí,
ni de todas estas luces apagadas,
porque solamente tienes que subir.

No eres la persona equivocada,
hace tiempo ya que estoy detrás de ti,
así que usa estas alas,
sólo tienes que subir, 
nada más subir.

Dos horas no son nada si lo comparas con el número de colillas que has dejado en el cenicero.
O con el número de veces que esa vela se ha apagado con tus suspiros. 
Tres horas son una vida si en la segunda ya no distingo el principio de mis dedos y el final de tus mejillas. 
O si en la primera ya no te siento.

Con el frío que hace dentro qué vacío estás por fuera. Con lo alto que susurras qué bajo suena la música. Con lo que estoy gritando qué poco se me oye. 



Ha chasqueado los dedos y la tierra se ha movido.





miércoles, 20 de febrero de 2013

Quién iba a decir que entrecerraría los ojos a mi reflejo.

Parece todo tan nuevo que tengo ganas de romperlo antes de que venga otro y chasquee los dedos.



No es de fiar si no ríe fuerte.

martes, 12 de febrero de 2013

No se donde estoy, pero ven.

Habla diluviando y su estomago se encoge porque cuando mira hacia arriba la ve caminar sin zapatos por la habitación. Sus pies ya no son suyos, bailan sin ritmo sobre la alfombra. Suena Au Revoir Simone y los giros pierden sentido. En el techo el suelo la acoge como suya, se la lleva porque hay otro hombre que necesita tormento. Y él necesita dejar de hablar diluviando y gritar alto que ha perdido la cabeza por una chica que baila sobre ella y le hace diluviar.




I want you, I break you, I need you.

domingo, 3 de febrero de 2013

¿De qué hablabamos? Ah si, ¿quién dices que eres?

Conozco tres letras que hacen temblar:

Vacía mi nombre.
Esconde mi almohada.
Navega en mi pelo.

Y no te preocupes,
que si no te recuerdo por las noches es
porque fuera hay demasiado ruido,
y dentro hiela.

miércoles, 23 de enero de 2013

Acaricia sus tobillos, la atrapa y tira de ella. Las patadas no sirven, las manos no resisten, su cuerpo se rompe. Y como en un sueño la mentira se la traga para siempre. Nadie lo lamenta, salda la deuda que la hizo feliz tanto tiempo.
Es justo. 

...Las luces se reflejan en tu sombra...





jueves, 17 de enero de 2013

No te salves, joder, quédate. No te salves.

No importa que no lluevas, me llena la imagen de tus manos tropezando con el cenicero al pensar en el roce de mis labios acariciando tus párpados. Te imagino asomado a la ventana lamentándote por no encontrar una excusa lo suficiente evidente para que te deje pasar. Te imagino corriendo hasta mi calle a esperar que me encuentre con tus dedos cruzados y ennegrecidos por la ceniza. Oigo tu aliento, si aguanto el mío. Veo tu luz, si cierro los ojos. Espero, aguantando al verano en el armario,  bloqueando su marcha, obstaculizando su huida. Y sabes que espero, que no tengo prisa por verte llover, que el verano esperará conmigo hasta que encuentres la disculpa perfecta para acercarte y pedir a gritos permiso para susurrar.

Te extrañará que me niegue, pero aunque en tu cabeza y en la mía viven las mismas cosas, no te voy a dejar entrar

hasta confirmar
que no solo te necesito
que no es solo costumbre
que no es nada
que no es mentira

"Esperáste tú", preguntas.
"Dormí yo", respondo.




Deja que los recuerdos vivan en aquellos que permanezcan.

martes, 15 de enero de 2013

Aquí se esconde la vida, ¿bailas?

Almaceno caídas de ojos para cuando tu voz suene amarga y no me deje respirar. "Déjame, déjame. Vuelve, trae mi aliento, ¿lo quieres? ¿por qué te lo has llevado?" Puedo ser sin ti, puedo ser medio dos, puedo ser, cielo, puedo ser.

Igual hago que vuelvas, igual te hago desaparecer, igual hago que suspires, igual te desordeno, igual te rompo. Igual me rompo.




Y en cualquier momento en que
              me necesites
Llama
              estaré en el otro extremo.
Esperando
              En la pared final.

-Kerouac.