martes, 27 de diciembre de 2011

Me gustaria saber porque no vuelves ahora que te necesito.

Ella corre, no muy rápido porque es un poco floja, pero corre sin parar. Se detiene, da una vuelta sobre si misma, parece no encontrar lo que busca y sigue corriendo. La gente no la mira, correr no es raro. Algunos se giran porque ha pasado demasiado cerca, pero nada mas. Ojalá alguien la agarrara por los hombros y la zarandeara para que se detuviese mientras le grita que no va encontrar eso que busca, que aunque ella no se movió de su sitio, el mundo giró a su alrededor para cambiar todo lo demás. Ojalá pudiese entender que ya no tiene que correr, que no la espera, que puede recoger sus cosas y irse. Lo que nadie entiende es que ella saltó, andó, bailó, giró, gritó, subió y bajó por el. Y ahora solo le queda correr sin buscar nada concreto, hasta caerse, romperse el leotardo y volver en bus a casa. Hasta darse cuenta de que caer no mola. Hasta darse cuenta de que levantarse no es una obligación, como dicen todas esas frases motivadoras, pero si que es algo necesario. Vivir sentada en el suelo es ilegal. Creo.

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