jueves, 1 de noviembre de 2012

Diferente, será diferente.

Llegué a casa y me encontré con una frase escrita en el suelo de la entrada. Pasé sobre ella y la volví a ver escrita en los azulejos de la cocina. Fingí no verla y reapareció sobre mi cama. Me tumbé en el suelo para no tocarla y se dibujó en el techo. Y allí me rendí, como siempre en el suelo. Acaricié mi izquierda deseando tenerte a mi lado. Creí que me seguirías con la mirada hasta que mi abrigo desapareciese tras la esquina, entonces creí que correrías y tus nervios me harían temblar. Si, tus nervios me harían temblar.
Pero no estoy preocupada, no pienso moverme de aquí hasta que decidas hacer que me funda con tu ambiente.
Mientras me hagas temblar, si, mientras me hagas temblar, estaré dispuesta a ser encantadora, predecible y tímida hasta el extremo, Mientras me hagas temblar acariciaré las mangas de tu jersey, piropearé a nuevos conocidos y haré que mis ojos brillen solo al verte a ti.

Si logro que reconozcas mi perfume entre la gente, será suficiente.




Que Dios marque a la reina.

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