miércoles, 4 de julio de 2012

Que maravilla.

En un minuto el corazón se apaga, desaparece, no sirve, no existe. Y el mundo gira, sin reparar en que la cantidad minima de amor que podía llegar ha sentir ha estallado, y los pedazos han hecho desertar a mi alma. Se me olvida en ese instante hasta que punto necesité tu voz. Se me olvida como tus dedos no rodearon mi cara, no recuerdo como llegué tan lejos, en cuanto a pensamientos prescindibles. Se me abren los ojos, y las ventanas que permanecían bloqueadas junto a las puertas cerradas, dan paso a un telón que se despliega. Y ahí, en ese momento de miedo absoluto, se oye una despedida en susurros, las luces se apagan, el éxtasis termina y la duda amenaza con el olvido.




Cuando me gire entre la gente serás tu.



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