Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las emociones pasadas.
jueves, 24 de mayo de 2012
Pero si el amor, si el amor se siente como tener un freno, no me importa.
Fue fácil hacerse a la idea de que las noches en vela no solucionarían sus problemas, de que tampoco lo harían la autocompasión ni las mentiras que creaba cuando se miraba en el espejo bajo la luz de una bombilla que le dañaba la vista. Porque esta vez nada de eso servía, su dolor era demasiado profundo, demasiado lógico, demasiado extenso. Ni siquiera lloraba. Solo tamborileaba los dedos asumiendo que todo estaba hecho, que había encontrado la causa de sus errores y caídas. Y no pensaba volver a levantarse. Había decidido que tampoco quería ser mejor persona, ni sentir impotencia. No quería ser más, ni menos. Tampoco quería ser ella misma, ni ninguna otra. No quería crear un plan, no quería dejarse llevar. Terminaría sus días sin saber como los empezó. Y eso estaba bien, se sintió en calma sentada en el borde de la silla, sin esperar respuestas ni consecuencias de sus pensamientos. No sintió pena al darse cuenta de como había llegado a la conclusión de que, ya no importaba quien entrase o saliese, ya no importaban las palabras, ya no importaban los deseos. Pidió paz por ultima vez y prometió averiguar que era lo que el mundo le pedía gritos.
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