Nos despertamos un día en una cama ardiendo
y desde entonces volvieron los martes
volvieron las huidas
volvió el quiero sin te
y el ya no te espero con ganas.
Empezó a darnos igual ser espacio
que ocupar espacio.
Yo dejé de mirarte y tú dejaste de verme,
dejé de pensarte y pasé a preguntarte
por qué
y por qué no
por qué ahora
y por qué tú
Todo esto que antes eran mis pies trepando por tu cintura
ahora es una cuenta atrás,
cinco suspiros
cuatro reproches
tres roces
dos intentos de alcanzarte
un golpe en la puerta
El llanto cae por la escalera y al llegar al primer piso pierde el sentido
a ver quien le dice ahora a la linea de mi espalda que ya no hay caricias que valgan la pena
o que la pena no vale lo que yo pensaba
Hoy me he preguntado si te quiero o si te necesito
si te necesito más que te quiero
y la respuesta siempre es no
siempre, siempre es no
no a qué
sólo no.
Las horas que se colaban por las ranuras de sus mejillas han desparecido.
Las he perdido, ya no son mías
y creo que me da igual.