Tu voz ya no opina, ya no decide. Mis pasos no dependen de ella y como las hojas en otoño, vuelan.
Piensas, pero ya no quiero saber lo que, como las hojas en otoño, crea torbellinos en tu cabeza.
Sonries y el mundo no se ilumina.
Pero espera, no te vayas. Ahora te necesito, como el otoño a las hojas y como las hojas al otoño.
Asi que alegrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios. No hay manera humana de escapar.

