La luz acariciaba los pliegues de la sabana creando un amanecer tardío en su habitación. Recorrió en pensamientos cada minuto de horror, sin olvidarse ninguno. Sus dedos se crisparon en un intento frustrado de escape y su cuerpo en tensión no resistió en último golpe. ¿Qué esperas? Las preguntas, sin pausa, llenaron su mente. ¿Qué buscas? Nada. ¿Por qué? No lo sé. ¿Qué quieres? Nada.
Y como un veredicto lejos de ser esperado, se hizo la calma y dio por perdidos la mitad de sus planes.
After all the time.
After you.
